Normas dietéticas post-operatorias

La Obesidad es uno de los más severos problemas sanitarios de los países desarrollados. La Obesidad Mórbida y Super-Mórbida es la fuente de múltiples y muy graves patologías asociadas, incapacita para el ejercicio de una vida normal, acorta considerablemente las perspectivas de supervivencia, predispone al cáncer y obliga a complejas intervenciones quirúrgicas para favorecer el descenso del sobrepeso y mantener el organismo en unos parámetros de salud lo más satisfactorios posibles.

La Obesidad Mórbida es, asimismo, una enfermedad incurable y por tanto las operaciones quirúrgicas no van a resolver los problemas derivados de la obesidad de por vida, si no se realiza simultáneamente una transformación radical de los nocivos hábitos alimenticios del pasado y una modificación en las actitudes y comportamientos ante la propia vida y el entorno social en la que la desarrollamos.

Usted, ha sido candidato a una operación quirúrgica contra la Obesidad Mórbida y ha sufrido los riesgos y problemas que esta cirugía conlleva. Queremos que su operación haya sido definitiva y no tengamos que realizar ninguna transformación o cambios en la misma.

Por todas estas razones, le aconsejamos que asimile, comprenda y ejecute las normas dietéticas y de comportamiento que le proponemos, consultando con nosotros cualquier duda o modificación al respecto.

Pautas de conducta post-operatoria de adaptación intestinal

La dieta inmediata post-operatoria contra la obesidad del procedimiento que acaba de realizarse, está diseñada en primer lugar para que el intestino se adapte a recibir alimentos en una zona que ahora queda muy a distancia del lugar habitual de absorción rápida de los mismos, por esto tiene que ser progresiva y muy bien estudiada para no provocar lesiones inflamatorias en la unión Gastro-Ileal o en el propio intestino. Este período de adaptación alimentaria suele durar ENTRE TRES Y SEIS MESES,  pero puede ser NECESARIO MANTENERLO MÁS TIEMPO EN EL CASO DE QUE APAREZCAN CIRCUNSTANCIAS ADVERSAS.

Pasado este tiempo, si las pautas se han cumplido debidamente, el “confort” digestivo  para todo tipo de alimentos suele ser normal y todos los pacientes van a estar realizando sus comidas sin problemas y con satisfacción completa. Por tanto, el cumplir estas normas tal y como vienen descritas, representan la mejor garantía para el futuro de la normalidad alimentaria.

Estas recomendaciones dietéticas, no solo van a contribuir junto con la Cirugía para perder peso de manera significativa, sino también para aprender nuevos hábitos alimentarios que contribuyan a mantener esta pérdida de peso a lo largo de la vida. Las Pautas que proponemos, incluyen alimentos ricos en proteínas, y bajos en grasa, hidratos de carbono, azúcares o calorías en exceso. Esta dieta post-cirugía está pensada para proporcionar al paciente todos los nutrientes esenciales que precisa, satisfaciendo las cantidades mínimas diarias recomendadas, en un aporte de volumen reducido.

Nuestro Modelo de Dieta Post-operatoria se va a desarrollar en varias etapas.

 

1ª SEMANA (Primera fase): DIETA LIQUIDA

Consiste en la administración de líquidos claros, durante 2-3 días, para seguir con una dieta líquida y semi-líquida completa, baja en grasa y con alto contenido en proteínas. Su desarrollo es el siguiente:
1er día: Cirugía. Ayuno absoluto desde las 9 horas de la mañana.

2do día: Las primeras 24 h. después de la intervención se pasarán habitualmente en el Hospital. Alta hospitalaria previsible a las 24-48  horas, tolerando agua.

3er día: Solamente se beberá agua y jugos  en pequeñas cantidades pero de forma continua a lo largo del día en una cantidad estimada de 2 a 2,5 litros por 24 h.

4to día: Por la mañana se añadirá a lo anterior, jugo  de naranja filtrado y rebajado el 50% con agua. Por la tarde se añadirá leche desnatada rebajada con agua al 50%, con té o con café descafeinado preparado con agua previamente. La leche desnatada se aconseja con calcio de por vida.

5to día: Se añaden caldos desgrasados y puede comenzarse a tomar leche sin rebajar.

6to día: Se puede incorporar yogurt líquido desnatado.  Todos los productos lácteos se tomaran desnatados de por vida.

7mo día: El día 7º se repite la dieta líquida completa: agua, jugos, caldos, jugo de naranja y leche desnatada, junto a yogurt líquido desnatado (Actimel 0%).

2ª SEMANA: PURÉS CALDOSOS

Comenzaría el día 8vo desde la operación y consiste básicamente en mantener la dieta líquida a lo largo de toda la semana, pero con la incorporación de nuevos elementos:

  • Se pueden sustituir los caldos por un puré “caldoso” (crema muy ligera de cualquier tipo de verdura u hortaliza, como espárragos, puerros, calabacín, zanahoria, acelgas, espinacas, champiñón, etc.).
  • También se puede cambiar el yogurt líquido por el normal de los envasados habituales del mercado (siempre desnatados).

 

3ª, 4ª Y 5ª SEMANAS (segunda fase): dieta triturada.
Esta pauta será la misma durante las tres semanas, y se mantiene por tanto 21 días seguidos. Se trata de la comida habitual en casa para la familia, pero la parte correspondiente al paciente, debe estar completamente triturada en forma de purés. Recomendamos pocas cantidades, ya que no suele ingerirse más de un pequeño tazón o el fondo del plato.

Puede tratarse de cualquier tipo de verduras o de legumbres (guisadas con verduras). Desde la 4ª semana, se les puede añadir un pequeño trozo de carne,  pollo,  pescado, o marisco, los cuales también deben ser procesados o licuados, junto a las verduras.

También se pueden añadir licuados o batidos de frutas, o preparar las frutas en compota o purés.

A partir de la 4ª Semana, se pueden masticar pequeños trozos de fruta. Las frutas que se aconsejan son: pera, papaya, kiwi, fresa, melocotón y similares, ciruela, cereza y mandarina. No se debe ingerir: manzana, plátano, melón, sandía, uva. Se puede tomar yogurt desnatado de consistencia normal con trozos de fruta.

En ningún caso se deben incorporar a los purés o a los guisos condimentos industriales tipo concentrados o saborizantes de carne o pescado, ni quesitos en porciones de ninguna marca. Los guisos deben realizarse de la forma más natural posible, no pre-cocinados ni envasadas o enlatados.  Un poco de aceite de oliva puede ser suficiente. Debe tardarse entre 20-30 minutos en efectuar cada comida, utilizando pequeñas cantidades (50-100 g) y masticando cuidadosamente.

Los  líquidos tendrían que consumirse de manera constante durante todo el día, a pequeños sorbos, preferentemente fuera de las comidas.

 

6ª SEMANA (tercera fase): DIETA EN LA VIA DE LA NORMALIZACIÓN

En primer lugar, debe entenderse que debido a la limitada capacidad del estómago, no es probable que se pueda comer un primero, segundo plato y postre —como antes de la cirugía—, porque estaría induciendo vómitos e intolerancia digestiva.

La tolerancia a la inclusión de nuevos alimentos es individual y las fases de progresión varían entre las personas. Lo importante es no tener prisa, pues la capacidad del estómago para aceptar mayores volúmenes o alimentos con más consistencia puede demorarse. Es importante aprender a seleccionar aquellos alimentos que mejor se pueden tolerar, así como a prepararlos de manera adecuada para que su nuevo estómago pueda realizar mejor la ingestión de los mismos.

Para probar tolerancia al alimento:

  • Comer pequeñas raciones cada vez.
  • No mezclar con otros alimentos.
  • Masticar minuciosamente.
  • No intentar probar el alimento si está nervioso con prisas o fuera de casa.
  • Si no tolera un alimento, dejarlo e intentarlo de nuevo pasados unos días y siguiendo las mismas normas.

Debe comer despacio, masticando bien los alimentos y sin distracciones durante la comida. Controlar el tamaño de las raciones y realizar ingestas de poco volumen y repartidas a lo largo del día en 4-5 tomas. Controlar la ingesta de proteínas: en todas las comidas debe haber  algún alimento protéico y mejor consumirlas al inicio de la comida. Hidratarse correctamente.  Beber agua, más de 1,5 l/ día a pequeños sorbos de manera continua y evitarlo con las comidas. Cocinar alimentos en preparaciones sencillas: vapor, horno, hervido, papillote etc. Dejar de comer al instante si se siente lleno o molesto.

 

SEMANA DEL MARISCO”: NO COMENZAR ESTA SEMANA SIN UNA BUENA TOLERANCIA EN LAS ANTERIORES.

Siempre podrá repetir la alimentación previa si aún su tolerancia es discreta, pero nunca intentar adelantarse, saltarse fases o intentar “correr” demasiado aprisa con alimentos no permitidos.
Como primera comida “masticada”; se tomarán gambas (preferiblemente frescas), a la plancha o cocidas, en una cantidad aproximada de media docena.

La segunda comida a añadir a todo lo anterior, será una sopa de caldo de pescado, a la que pueden añadirse mariscos al gusto. Tomará con el caldo troceándolo con la cuchara. Si las gambas y el pescado le han sentado bien, puede repetir de otras variedades de marisco. También puede probar muy pequeñas cantidades de otros tipos de pescado que se cocinen para la familia, (pescado blanco y nunca frito). Incorporar  la pechuga de pavo, pero nunca jamón de tipo York.

Por último, se pueden añadir las ensaladas, preferiblemente de hojas verdes (lechuga, endibia, canónigos, berros, se puede acompañar con algunos brotes de soja, pequeños trocitos de cebolla, tomate, ralladura de zanahoria, alguna punta de espárrago…). A las ensaladas, está
permitido agregarle algunas migas de atún al natural o queso fresco desnatado tipo Burgos. Pueden aderezarse con aceite de oliva, vinagre y moderadas cantidades de sal. Nunca agregar o consumir maíz o remolacha en ninguna de sus formas.

 

7ª SEMANA: AVES

Ahora se puede iniciar el primer contacto con la carne de pollo, codorniz o similares, con la siguiente pauta: el pollo se cocinará bien jugoso y blando y el paciente solamente debe intentar probar unos pequeños bocados de las partes más blandas y suaves (alitas, muslos…). Un pedazo grande de pollo en el plato, terminará con indigestión y vómito.
Se comenzarán a tomar enteras y masticadas todo tipo de verduras. Se pueden incorporar las hortalizas como: berenjena, coliflor, brócoli, alcachofa, calabacín,.. Asimismo, las legumbres pueden comenzar a tomarse completas (recomendamos cuchara “mediana” de postre).
En esta semana se pueden agregar algunos tipos de Hidratos de carbono puros con los que hay que mantener una especial precaución por su elaboración actual con harinas altamente refinadas, su alto contenido calórico y su tendencia orgánica a transformarse en grasa. Nos referimos sobre todo al pan, la pasta y el arroz: todos deben ingerirse en su forma de “integrales”.

El pan lo recomendamos integral de por vida y en forma de bizcotes tostados. La pasta y el arroz, también integrales, en muy pequeñas porciones y como acompañamiento de otros alimentos, nunca como platos únicos o puros. Un plato completo de pasta o arroz, terminará en indigestión y vómito.

 

8ª SEMANA: Carne picada Y HUEVOS

En esta semana se agrega la ingesta de carne picada, que puede ser de cualquier tipo de animal, excepto de cerdo. La carne picada se puede condimentar al gusto y preparar en forma de pequeños filetitos a la plancha, o albóndigas, o preparada con verduras (berenjena, calabacín, pimiento, tomate, cebolla… en general se tolerará mejor cuanto más jugosa quede en su preparación).

Se puede agregar asimismo, el huevo cocido o duro,  o el revuelto de huevo con cualquier tipo de alimento ya probado anteriormente, y siempre bien cocido.

 

9ª SEMANA: Carne entera.

Comienzan a ingerirse las carnes ya cortadas con cuchillo en muy pequeños trozos. Recomendamos aquellas que sean más jugosas y tiernas, tipo pollo, pavo, ternera en salsa tipo “redondo”; o solomillo. Es necesario considerar que la carne es lo que más cuesta digerir e incorporar a la dieta habitual y que pueden pasar varias semanas más sin conseguir una buena tolerancia. No hay que forzar su ingesta en absoluto, ya que puede terminar en vómito.

 

10ª SEMANA: Comienza la libre experimentación

A partir de esta semana, la dieta es de “experimentación”; insistiendo en aquellos alimentos que fueron bien tolerados en las semanas anteriores y retrasando los que menos se adaptaron. Hay que considerar que pueden cambiar los gustos y los hábitos alimenticios que se tenían antes de la Cirugía y que por tanto hay que “probarlo” todo. La alimentación debe ser variada, equilibrada y saludable, controlada en calorías en raciones pequeñas y fraccionada en 5-6 tomas, rica en proteínas y con aporte suficiente de agua. SELECCIÓN DE ALIMENTOS PARA UNA DIETA HABITUAL ACONSEJABLE

Bebidas: Se permiten todas las bebidas no calóricas (agua, refrescos sin azúcar, infusiones, caldos desgrasados, gelatinas light). La leche y jugos naturales de frutas deben reservarse para las especificaciones de la dieta. La leche desnatada, debe estar enriquecida en calcio y vitaminas A y D. Abusar de una dieta a base de líquidos calóricos no produce saciedad y, sin embargo, aporta excesivas calorías que pueden contrarrestar la pérdida de peso. Evitar el alcohol sobre todo destilado.

Cereales: El pan se tolera mejor si está previamente tostado e integral (indica que está pre digerido). Si se compran biscotes o craquets, se deben mirar las etiquetas, porque algunas variedades contienen cantidades extra de grasas. Seleccionar los cereales del desayuno de la gama “sin azúcar” y bajos en grasa. Atención con la ingestión de cereales ricos en fibra, por la sensación de plenitud gástrica. En cuanto a la pasta o el arroz, debido a su alto poder energético debe restringirse su consumo al máximo, tomarlo integrales y en raciones pequeñas, tipo guarnición.

Verduras: Las verduras en ensalada, crudas, recordar realizar una masticación cuidadosa debido al contenido de celulosa y lignina de las paredes celulares. Verduras cocidas solas o en puré. Consumir a diario.

Legumbres: Debe controlarse su ingesta por su valor calórico, pero son una buena fuente de proteínas y de fibra. Preparadas de manera sencilla y en cantidad controlada, pueden ser perfectamente toleradas por muchos pacientes. Otra opción es elaborar sopas o purés de legumbres. Consumir 1-2 veces/semana.

Frutas: La tolerancia a las frutas es individual en cualquier caso si se toma cruda hay que masticar bien el alimento. Puede consumir la fruta fresca o en zumo. Otra forma interesante y bien tolerada de consumir fruta es cocinarla: manzanas o peras asadas, peras en su jugo, macedonia de frutas. Consumir 2-3 piezas/día.

Carnes: Las carnes blancas (aves, conejo) son mejor toleradas que las carnes rojas, que son más fibrosas, deben cortar la carne en trozos muy pequeños, de 1 cm aproximadamente, y masticarlos bien y despacio. Otras formas de administración pueden ser como carne picada, hamburguesas o filetes rusos, albóndigas, como relleno de verduras o acompañando a la pasta.

Embutidos: Sólo están permitidos el jamón cocido o de pavo y el jamón ibérico magro. Chorizo, salchichón, lomo, salchichas, etc., no son aconsejables por su alto contenido en grasa.

Pescados: Todos, pero preferentemente blancos.

Mariscos: Todos, incluyendo los de concha y todo tipo de cefalópodos.

Huevos: Huevos revueltos, pasados por agua o escalfados se toleran mejor que en forma de tortilla o huevos duros. Las claras de huevo cocidas se pueden añadir trituradas en el puré de verduras o ralladas en ensalada u otros guisos. Evitar los huevos fritos.

Lácteos: Desnatados 3-4 veces/día, elegir yogures desnatados, quesos bajos en grasa, requesón. Los helados de hielo o los helados de yogur bajos en grasa pueden ser consumidos ocasionalmente.

Grasas: Aceite de oliva preferentemente o de semillas, en pequeña cantidad son las únicas formas de grasas aceptables, pero siempre controlando la cantidad total. 3 cucharadas/día. Las frituras y otras grasas (bacón, sobrasada, mantequilla) no son admisibles. Tampoco los frutos secos (nuez, almendra).son recomendables por su elevado nivel calórico.

¡¡¡ PROHIBIDOS !!! Palomitas de maíz, aperitivos salados (patatas chips, ganchitos, galletitas), galletas, bollos, repostería, cremas de untar, chocolates, bombones y chocolatinas, caramelos con azúcar, golosinas, helados, mermeladas, jaleas, etc., son totalmente desaconsejables, por su elevado valor calórico. Abusar de este tipo de productos puede suponer el inducir a un posible fracaso del tratamiento.

 

 ALGUNOS QUERIDOS CONSEJOS PARA SU “NUEVA” VIDA.

La Obesidad es una Enfermedad crónica muy compleja y poco conocida, que se pretende “controlar” mediante la Cirugía que acaba de realizarse, pero cuyos efectos y resultados son individuales y pueden afectar de forma muy diferente a cada paciente. El grado de adaptación y cambios intestinales es también individual y las respuestas también son desiguales. Así, tanto el grado de adelgazamiento como de aparición de posibles efectos adversos será también distinto de unos a otros pacientes. La Operación no puede desvincularse de unas Pautas alimenticias sanas y de llevar una vida activa. Hacer lo contrario puede “boicotear” los resultados ponderales y que la eficacia de la misma se reduzca.

 

POR ESTO EL SEGUIMIENTO DE ESTAS PAUTAS Y LOS CONSEJOS QUE LE DAMOS AHORA PARA UNA VIDA SALUDABLE SON IMPRESCINDIBLES.

 

  1. Como bebidas se aconsejan el agua, los jugos  las infusiones (incluido el café), los licuados y refrescos. Se prohíbe absolutamente la Coca Cola. Pequeñas cantidades de vino tinto o cerveza pueden ingerirse con las comidas. No se recomiendan en absoluto las bebidas de alta graduación alcohólica o destilados de cualquier tipo.
  2. Hay que comer despacio y tomarse el tiempo necesario. La ingesta rápida, provocará el llenado brusco del reservorio gástrico y producirá dolor y vómito.
  3. En el momento en que la sensación de saciedad o “llenado” se produzca, no debe tomarse nada más ya que puede terminar en intolerancia y vómito; esta sensación puede producirse con muy poca cantidad de comida.
  4. Sobre todo en los meses de acostumbramiento intestinal, ES TANTO MÁS IMPORTANTE BEBER Y ESTAR BIEN HIDRATADO, QUE COMER. ¡Hay que considerar que este periodo puede durar seis meses y que como pauta general es permanente!
  5. Todas estas normas de conducta alimenticia, deben estar acompañadas de EJERCICIO FÍSICO DIARIO, al menos una hora por día y aconsejamos preferentemente la natación o la gimnasia organizada por preparadores físicos. En general, caminar, salir y realizar todo tipo de actividades fuera de casa son ideales para esta nueva situación. El objetivo es que solamente se pierda grasa y no masa magra y por tanto músculo. Hay que tener en cuenta que el adelgazamiento será en la regla general muy intenso en los primeros meses y mantener el tono muscular es muy importante para evitar el quedarse flácido. Mejora la salud ósea. Proporciona efectos psicológicos positivos. Debe practicar alguna actividad física programada y mantenida en el tiempo.
  6. Hay que considerar que todas estas pautas y normas, se encuentran basadas en la experiencias pasadas y explicadas por muchos cientos de pacientes que ya tuvieron una Cirugía de este modelo de Bypass, y que por tanto no obedecen a ningún deseo caprichoso, sino a la necesidades de que la adaptación intestinal y orgánica al nuevo estado sea lo más confortable. Por todo esto, el saltarse etapas, no cumplir con las normas dietéticas y de conducta a cometer transgresiones de las mismas, se pueden pagar con la inflamación intestinal intensa del reservorio y del intestino, intolerancia a todo tipo de ingesta, vómitos y malestar general que obligarán a retroceder nuevamente a líquidos y reposo digestivo total.
  7. La educación nutricional es esencial y no sólo para aprender nuevas recetas o cómo masticar o tragar, sino que para aprovechar a enseñarles los conceptos básicos de la alimentación saludable, los principios de la nutrición y la necesidad complementaria de realizar una vida activa que garantice el éxito a largo plazo. Muchos de los fracasos de la cirugía son producto de la noción de que se puede comer de todo, aunque sea en poca cantidad; pero es que pequeñas porciones de pizza, aperitivos, embutidos, dulces, helados, chocolate, frutos secos, etc., aportan más calorías que las que necesita normalmente el individuo. Aunque al principio parece que el peso no se modifica, pero con el paso de los meses o años se puede comenzar a recuperar parte del peso perdido y ello conlleva a que, si se siguen este tipo de dietas erráticas, se pueda recuperar peso. También, alteraciones del comportamiento alimentario, problemas de ansiedad, depresión, baja autoestima, problemas laborales o de pareja pueden ser condicionantes importantes para que el paciente no se adhiera eficazmente a las normas alimentarias.
  8. Para el final, un querido consejo: se ha sometido a una difícil y compleja intervención para poder liquidar el terrible trauma físico, orgánico y mental que representa la Obesidad Mórbida. Y todo eso ha sido el final de un durísimo camino terminado con éxito. Ahora complete nuestro trabajo con un poco más de esfuerzo personal y dedíquese luego a sentir su “nueva” vida con todo el derecho del mundo a estar sano, considerarse útil, ser capaz y vivir feliz consigo mismo y su medio social y familiar.
Comprender su cirugía

Sin duda, Usted entendió las explicaciones que le dimos antes de operarse sobre el tipo de intervención a realizar. Ahora debe asimilar que su estómago ha sido seccionado en su casi totalidad y que el espacio útil que se rellenará de alimento es muy pequeño.

También el orificio por el que dicho alimento pasará al resto del tubo digestivo es muy estrecho, de tal forma que con muy poca cantidad de líquidos o comidas blandas puede sentirse “lleno”. Si continúa comiendo puede tener una sensación dolorosa de presión abdominal, náuseas y vómitos.

 Tanto Usted como su familia deben comprender que la cirugía está pensada para provocar una restricción alimenticia drástica, lo que conllevará la desaparición del exceso de peso acumulado en forma de grasa.

 En general, la sensación de hambre o deseo de comer le desaparecerá tras la intervención quirúrgica con muy pocas cantidades de líquidos o alimentos. Hoy sabemos que el control de la hormona denominada grelina ( estimulante del apetito ), que se produce en el estómago y que se desactiva en gran medida con la cirugía, junto a otros efectos hormonales que actúan incrementando la saciedad a nivel hipotalámico, son decisivas en el proceso de adelgazamiento, aunque esto puede modificarse con el paso del tiempo, por lo que la reeducación alimenticia y de hábitos de comportamiento debe mantenerse indefinidamente, durante toda la vida.

 La Cirugía de la Obesidad no ha sido diseñada para “curar” a los enfermos obesos, pero sí para poder controlarla de por vida. Ha sido puesta en funcionamiento como única alternativa válida en la práctica médica para conseguir una pérdida de peso aceptable y una reducción o desaparición de enfermedades acompañantes de la propia obesidad como la diabetes, hipertensión arterial, cardiopatía, insuficiencia respiratoria, infertilidad, depresión, apnea del sueño, artropatía y otras. Los cirujanos especializados en estas técnicas ponemos “trampas” al organismo para evitar la ingesta excesiva de alimentos que conducen a la obesidad, e introducir mecanismos que desencadenan efectos hormonales algunos conocidos y otros en fase de investigación y que conducen a la recuperación de la salud y al control del status mórbido.

 Por consiguiente, la comprensión por parte del paciente y su entorno familiar de su “trampa” particular y su colaboración con nuestras recomendaciones son vitales para que los efectos deseados se mantengan durante toda la vida.

Intentar comer a la fuerza mayores cantidades de comida, provocará el vómito y dolor retroesternal, por una distensión excesiva de su pequeño reservorio gástrico. Estar comiendo durante todo el día aunque sean pequeñas cantidades, supone una gran cantidad de calorías supletorias. Comer o beber alimentos excesivamente azucarados o ricos en grasas animales e hipercalóricos, como helados, natas, chocolates, bollería industrial, frutos secos, bebidas alcohólicas o tipo coca-cola, puede hacer que las “trampas” no funcionen y usted esté engañando a su propia técnica quirúrgica. En definitiva, usted puede sacarle el máximo partido a su Cirugía y mantenerla durante toda su vida, pero debe estar dispuesto a seguir nuestras instrucciones y controlar el tipo de alimentación y la forma de comer.

Comprender su cirugía

Sin duda, Usted entendió las explicaciones que le dimos antes de operarse sobre el tipo de intervención a realizar. Ahora debe asimilar que su estómago ha sido seccionado en su casi totalidad y que el espacio útil que se rellenará de alimento es muy pequeño.

También el orificio por el que dicho alimento pasará al resto del tubo digestivo es muy estrecho, de tal forma que con muy poca cantidad de líquidos o comidas blandas puede sentirse “lleno”. Si continúa comiendo puede tener una sensación dolorosa de presión abdominal, náuseas y vómitos.

 Tanto Usted como su familia deben comprender que la cirugía está pensada para provocar una restricción alimenticia drástica, lo que conllevará la desaparición del exceso de peso acumulado en forma de grasa.

 En general, la sensación de hambre o deseo de comer le desaparecerá tras la intervención quirúrgica con muy pocas cantidades de líquidos o alimentos. Hoy sabemos que el control de la hormona denominada grelina ( estimulante del apetito ), que se produce en el estómago y que se desactiva en gran medida con la cirugía, junto a otros efectos hormonales que actúan incrementando la saciedad a nivel hipotalámico, son decisivas en el proceso de adelgazamiento, aunque esto puede modificarse con el paso del tiempo, por lo que la reeducación alimenticia y de hábitos de comportamiento debe mantenerse indefinidamente, durante toda la vida.

 La Cirugía de la Obesidad no ha sido diseñada para “curar” a los enfermos obesos, pero sí para poder controlarla de por vida. Ha sido puesta en funcionamiento como única alternativa válida en la práctica médica para conseguir una pérdida de peso aceptable y una reducción o desaparición de enfermedades acompañantes de la propia obesidad como la diabetes, hipertensión arterial, cardiopatía, insuficiencia respiratoria, infertilidad, depresión, apnea del sueño, artropatía y otras. Los cirujanos especializados en estas técnicas ponemos “trampas” al organismo para evitar la ingesta excesiva de alimentos que conducen a la obesidad, e introducir mecanismos que desencadenan efectos hormonales algunos conocidos y otros en fase de investigación y que conducen a la recuperación de la salud y al control del status mórbido.

 Por consiguiente, la comprensión por parte del paciente y su entorno familiar de su “trampa” particular y su colaboración con nuestras recomendaciones son vitales para que los efectos deseados se mantengan durante toda la vida.

Intentar comer a la fuerza mayores cantidades de comida, provocará el vómito y dolor retroesternal, por una distensión excesiva de su pequeño reservorio gástrico. Estar comiendo durante todo el día aunque sean pequeñas cantidades, supone una gran cantidad de calorías supletorias. Comer o beber alimentos excesivamente azucarados o ricos en grasas animales e hipercalóricos, como helados, natas, chocolates, bollería industrial, frutos secos, bebidas alcohólicas o tipo coca-cola, puede hacer que las “trampas” no funcionen y usted esté engañando a su propia técnica quirúrgica. En definitiva, usted puede sacarle el máximo partido a su Cirugía y mantenerla durante toda su vida, pero debe estar dispuesto a seguir nuestras instrucciones y controlar el tipo de alimentación y la forma de comer.

Diez consejos sobre cómo comer
  1. No realizar más de tres comidas al día. “Picar” entre comidas es prohibitivo. Pueden y deben tomarse bebidas no calóricas (agua) o de bajo contenido calórico (jugos, café descafeinado, té, poleo, manzanilla,…) a lo largo de todo el día.
  2. Los líquidos no deben ingerirse con las comidas, sino antes o después de las mismas, con un intervalo superior a la media hora.
  3. Durante los tres primeros meses no deben tomarse alimentos sólidos. Toda la alimentación debe realizarse en forma de líquidos, sopas o purés.
  4. Cuando se inicia tolerancia a alimentación sólida, la masticación debe ser concienzuda y lenta; en caso contrario, es probable el vómito. Al comenzar con nuevos alimentos, hay que probar con una o dos cucharadas primero, para ver su tolerancia.
  5. Hay que acostumbrarse a comer muy despacio, nunca en menos de media hora. Una comida rápida puede ir acompañada de vómitos. Utilice pequeñas cucharillas, en vez de grandes cucharas soperas.
  6. Procure beber a pequeños sorbos, con cucharilla o pajita de sorber. Un gran trago de agua puede llenar bruscamente su reservorio y provocarle el vómito.
  7. Deje de comer en cuanto aparezca el menor síntoma de saciedad ya que uno o dos bocados más le pueden provocar el vómito. Al principio, media taza de alimento puede ser suficiente (o incluso menos).
  8. Los amigos y familiares no deben alarmarse por lo que supuestamente les parezca “muy poca comida”, ni intentar forzarle a comer más. Es importante que entiendan que las comidas deben ser muy lentas, muy masticadas y muy pequeñas. Comprendiendo esto ayudarán al paciente a encontrarse bien y en consonancia con su operación.
  9. Si tiene que tomar medicamentos en forma de tabletas o grageas, procure machacarlos y tomarlos disueltos en agua o un poco de jugo. Si tiene que ingerir antiinflamatorios, aspirinas u otra medicación gastro-erosiva, es necesario que tome previamente protectores gástricos y que nos consulte previamente. Los suplementos de hierro o complejos polivitamínicos, si los precisa, se los propondremos directamente.
  10. Por último, le aconsejamos que saque partido sensorial a su alimentación. Comer poco no significa comer mal ni comer a disgusto. Un solo bocado bien masticado de una comida sabrosa puede ser suficiente para captar su sabor, aromas, cuerpo y consistencias con mucho más profundidad que una ansiosa y rápida comida.
Diez consejos sobre qué comer
  1. Tomar líquidos abundantemente. Dos litros de agua diario como mínimo es aconsejable. El agua puede acompañarse de todo tipo de infusiones al gusto del paciente (con edulcorantes artificiales si los prefiere). Algunos zumos naturales poco calóricos como la naranja, pomelo, limón, zanahoria, tomate,… pueden tomarse a voluntad. Hay que evitar: zumos artificiales envasados por su alto contenido calórico; zumos naturales de frutas ricas en azúcares (uva, melón,…); batidos de todo tipo; bebidas calientes o frías hipercalóricas (natas, helados, chocolate líquido); Coca-Cola y todos aquellos refrescos similares, por su alto contenido calórico y estimulación del apetito; bebidas alcohólicas en general, incluyendo la cerveza.
  2. Productos lácteos. Se aconsejan la leche desnatada, el yogurt natural desnatado, el requesón o queso fresco bajo en materia grasa. Pueden hacerse dos o tres tomas por día, por su alto contenido en calcio y proteínas. Hay que evitar: leche entera o semidesnatada, yogurt fabricado con leche entera, cuajadas, quesos cremosos, grasos y curados.
  3. Hidratos de Carbono y Cereales. Se aconsejan cereales integrales con edulcorantes artificiales, el arroz integral y el pan integral, todo ello en cantidades no superiores a la media taza y en un máximo de 2 – 3 tomas por día, aportando vitaminas, hierro y energía en forma de hidratos de carbono. Hay que evitar: los cereales edulcorados de fabricación industrial, las pastas habituales (espaguetis, macarrones, …), el pan, las patatas y el arroz blanco.
  4. Huevos, carnes y pescado. Son recomendables los huevos (uno por día), la carne magra blanda (preferiblemente pollo o pavo) en cantidades no superiores a los 50 gr. y el pescado en cualquiera de sus formas, todo ello en un número máximo de tomas de 2 – 3 por día. Aportan proteínas, oligoelementos y minerales. Puede comenzarse por carnes muy cocinadas o picadas, en pequeños trozos, en forma de croquetas o pequeñas albóndigas. Los pescados preferiblemente cocidos o al horno, sin frituras. Los huevos pueden tomarse también en forma de tortilla. Hay que evitar las carnes grasas y fibrosas, las carnes duras, las vísceras, los embutidos y los mariscos fibrosos. Las carnes poco cocinadas, poco masticadas y en trozos grandes no pueden ser toleradas.
  5. Frutas, hortalizas y legumbres. Se aconsejan las frutas y hortalizas en forma de zumo natural o en compota o cocción en pequeñas cantidades en un número de tomas de 3 – 4 por día, aportando vitaminas y minerales a la dieta. Frutas y verduras frescas deben de tomarse todos los días, aunque sean pequeñas cantidades. Las legumbres pueden tomarse en medidas no superiores a media taza en forma de purés o enteras, bien masticadas a razón de una vez por día, aportando fibra, hidratos de carbono y oligoelementos. Hay que evitar los frutos de alto contenido en azúcares, los hollejos y semillas de uvas, naranjas y otros frutos, las pieles duras, los frutos secos, las especias irritantes como la pimienta, los vegetales duros, fibrosos y de alto contenido calórico como la remolacha de mesa.
  6. Se pueden recomendar dulces caseros elaborados con leche descremada y edulcorantes artificiales en cantidades no superiores a un cuarto de taza. Hay que prohibir todo tipo de dulces y bollería industrial, helados, natas, pasteles, tartas, confitura industrial, chocolate y similares. Todos ellos contienen altas cantidades de grasas animales y azúcares hipercalóricos que no aportan nutrientes y pueden provocar síntomas como mareos, sudoración, taquicardia, retortijones y diarrea.
  7. En general no se recomiendan alimentos fritos y especialmente los chips y otros productos de elaboración industrial por su alto contenido en grasas animales, alto poder calórico y escaso nutriente.
  8. Puede producirse intolerancia a algunos alimentos que otros pacientes con la misma operación toleran perfectamente. Podemos decir que la adaptación a la alimentación después de la cirugía tiene un componente personal individual muy concreto de cada paciente. Puede tolerar carne, pescado, frutas y verduras indistintamente sin ningún problema siempre que mantenga las pautas indicadas; pero puede suceder que algún grupo de alimentos no los tolere y los rechace directamente. No es necesario insistir, puede sustituirlos por otros que no le planteen ningún problema.
  9. En general no tiene que preocuparle el vómito salvo que sea diario y continuado, en cuyo caso debe consultarnos. Cualquier trasgresión de las normas mencionadas anteriormente puede provocar el vómito. Esto no quiere decir que deba suspender el alimento que lo ha provocado, sino esperar, tomar líquidos o productos más blandos e intentar de nuevo con dicho alimento en las condiciones antes mencionadas.
  10. Como principio básico de su alimentación está el considerar que su comida sea nutritiva y contenga las proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que anteriormente hemos indicado. Así mismo, que sea variada y alterne unos alimentos con otros en las tres comidas del día. Puede hacer una dieta muy correcta aunque las cantidades que ingiera sean mínimas. Por el contrario, grandes cantidades de alimentos hipercalóricos no nutritivos son indeseables, no equilibrados, acumulan grasa y conducen nuevamente a la obesidad y al desastre corporal.
Un querido consejo sobre sus hábitos de vida

Hasta ahora la Obesidad Mórbida le ha incapacitado para múltiples actividades, le ha limitado su vida social, afectiva y sexual y hasta es posible que le haya “ocultado” a los ojos de los demás encerrándose entre cuatro paredes.

Ahora va a emprender “una nueva vida”, tiene que realizar una vida social lo más activa posible, asistir a reuniones y espectáculos, caminar intensivamente e incrementar progresivamente su actividad física. Puede asistir a un gimnasio, a una piscina cubierta o practicar bicicleta o cualquier otro ejercicio físico que le sea posible. Al principio puede ser costoso, pero notará que su cuerpo estará cada vez mejor en la medida en que incremente su actividad física.

Le recomendamos que no permanezca en su domicilio salvo las horas estrictamente indispensables; programe sus actividades de cada día a fín de no “encerrarse” en los tiempos libres; que lea todo cuanto pueda ayudarle a conocer y saber más sobre su enfermedad. Que viaje todo lo que pueda; que sea feliz con su pareja y sus hijos y guarde siempre una fotografía de sus tiempos de Obeso Mórbido para saber a lo que nunca deberá volver a regresar.

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